por Entusiasta Gallery
Ignacio Noé es un artista argentino que ha trabajado principalmente en el mundo de la ilustración editorial y de la historieta, en el panorama internacional. En esta entrevista exclusiva conoceremos más sobre sus ideas y su obra pictórica, la cuál tenemos el honor de presentar en nuestra galería.

Ignacio Noé frente a su obra Suburbio.
Los Comienzos
¿Cuál es tu formación?
Básicamente concurrí a un taller de niño y luego de adolescente comencé a leer y practicar por mi cuenta, bastante metódicamente.
Cuando tenía 8 años de edad mis padres me enviaron a un taller particular, lo manejaba Tomas Carboni, un pintor e ilustrador de Buenos Aires que venía los sábados a Escobar, mi ciudad. Ahí recibí las bases de dibujo y la práctica con distintos materiales, de todo lo que más me interesó fue pintar con óleo.
Concurrí hasta los 12 años cuando comencé el colegio secundario, era una escuela industrial que quedaba lejos y entre el viaje y el doble horario no tenía tiempo para otra cosa. En esos años pintaba ocasionalmente, pero en los últimos dos años del colegio, cuando ya intuía que no iba a ejercer el título de maestro mayor de obra, comencé a leer sistemáticamente sobre arte.
Otro hecho que colaboró en mi formación fue que en 1983 distribuyendo un fanzine que hicimos con unos amigos conocimos al escultor Enrique Tudó, las charlas con el, que había hecho toda la carrera académica y participado del ambiente cultural argentino, me pusieron en contacto con un mundo que me resultaba ajeno.
Un poco más adelante, y ya trabajando como ilustrador, fui un par de meses a un taller que daba Carlos Nine. Esto no fue determinante, pero descubrir su obra y la manera en que encaraba la profesión, fue, quizás, la influencia más grande que tuve.

La tecnología
Por lo extenso de tu trayectoria te ha tocado atravesar profesionalmente el cambio del siglo XX al XXI, lo cual supuso pasar de lo analógico a lo digital. ¿Cómo viviste ese cambio? ¿Notás que se perdió algo?
Viví el cambio de manera positiva y con una continua sensación de asombro. Me introduje en el mundo digital justo en el año 2000, cuando compré todo el equipo: cpu, monitor, ups, tableta, escáner, impresora y modem. Para ese entonces ya hacia trece años que trabajaba profesionalmente como historietista e ilustrador analógico, esto me permitió experimentar las diferencias entre los dos mundos. Las ventajas de lo digital fueron tantas que mi asombro continuó casi hasta el día de hoy.
Lo primero que me sorprendió fue la facilidad en la comunicación. Cuando volví de un viaje por Europa en 1990 mi sueño era tener un fax para comunicarme con la editorial italiana con la que estaba trabajando. Hasta que un año más tarde lo tuve me parecía práctico mandar y recibir faxes en un locutorio que quedaba a 20 Km de mi casa. Cuando abrí mi primer e-mail las posibilidades se expandieron enormemente, la inmediatez y la posibilidad de enviar archivos de todo tipo hicieron del fax un objeto inútil.
La otra virtud extraordinaria fue el envío de imágenes en alta definición. Mi primer trabajo para Italia fue una historieta en blanco y negro, esto me permitía enviar a la editorial fotocopias de “alta definición”. Pero este fue mi único trabajo en tinta china, ya en mi segunda historieta comencé a trabajar a color, lo que me obligaba a enviar las páginas originales pintadas en acrílico por correo con el riesgo de que se arruinaran o perdieran. Cuando tuve la posibilidad de enviar CDs grabados con las imágenes me liberé de un peso gigante, mucho más cuando luego pude cargar las historietas y las ilustraciones directamente en los servidores de las editoriales.
Otro asombro que me duró varios años fue la facilidad en conseguir documentación e información para los trabajos. Yo compraba libros en rebajas en la calle Corrientes de Buenos Aires para obtener, con suerte, una decena de imágenes que pudieran servirme, con internet esto se expandió hasta el infinito, con el agregado de rastrear y obtener lo que buscas de manera casi inmediata.
Mientras disfrutaba de estas ventajas me inicié en el uso de Photoshop y Painter. Leyendo los manuales de esos programas averiguaba lo que me ofrecían y qué podía servirme de todo eso. Yo estaba habituado a pintar en acrílico con veladuras en muchas capas, cuando descubrí las capas digitales de opacidad variable se convirtieron en un aliado inmediato. Además de esta son muchas las ventajas que nos brinda y que todos conocemos: transformación libre, corrección de color, undo, etc, etc.
Sin embargo, nunca dejé de trabajar con las técnicas tradicionales, la presencia del objeto físico concreto frente a nosotros mantiene su importancia en la creación de la imagen y un valor estético y económico. Noté que lo digital puede traer dos vicios, uno es el uso excesivo del undo, que trastorna los límites temporales de la obra, y el otro es el uso excesivo del zoom que termina deshaciendo los limites espaciales. Estos vicios provocan que el artista se enfrente a una obra de límites indefinidos y por lo tanto no encuentre como posicionarse ante ella y hacia dónde dirigirse para consolidarla. Sin estar definida en el espacio y el tiempo, la obra, aunque sea virtual, no termina de presentarse como una cosa de la que podamos valorar su consistencia estética. Entiendo que esto puede fatigar al artista en el tramo final de la definición de una imagen y provocar el hartazgo del medio digital.
Quizás sea una pérdida que estas nuevas herramientas distancien a la gente de las viejas, aunque no creo que esto suceda. La ventaja de lo digital en los primeros tramos de la creación es evidente y la facilidad de producir bocetos complejos con rapidez inigualable. Más que un contrincante de los medios tradicionales lo veo como un perfecto complemento. Nada impide que sigamos utilizando los materiales y técnicas históricas que conservan su atractivo.
¿Qué papel cumple la tecnología en tu trabajo?
Desde que comencé a usar la computadora para dibujar, esta ha ocupado un papel cada vez más importante hasta hacerse fundamental.
Todo el trabajo previo de búsqueda de una idea para una ilustración, una historieta o una pintura, lo hago más rápido y más preciso con la PC que de la manera anterior con lápices y pasteles sobre hojas de color, o fotocopias de los dibujos pintadas en acuarela.
Apenas conseguí alguna habilidad en el uso del programa Corel Painter comencé a publicar trabajos mixtos, dibujo tradicional coloreados en la máquina, pero rápidamente pasé a hacer historietas e ilustraciones completamente digitales. La velocidad en la realización y la facilidad para corregir lo hacen un medio irremplazable, sobre todo para ciertos tipos de trabajos. En los tres libros de “Helldorado” solo dibujé en lápiz una hoja A4 con los dos personajes.
Después de esta serie, y con la intención de tener originales para vender, volví a la técnica mixta. En “Jeanne D´arc” y “ Et on Tuera tous les affreux” las paginas están dibujadas y sombreadas con tinta y acuarela negra para luego colorearla en la computadora. Pero no solo el color es digital, todo el trabajo previo de diagramación de las páginas y definición del dibujo también lo es, y no me imagino haciéndolo de otra manera.
En las doce ilustraciones de mi Calendario 2023, consistente en cuatro acuarelas, cuatro acrílicos y cuatro oleos sobre tela, todos los bocetos son digitales. Pero en este caso pude elaborar bocetos mucho más definidos porque me preocupé por hacer un pasaje sin pérdida al soporte definitivo, evitando así problemas de difícil corrección con medios tradicionales. En las acuarelas imprimí el archivo digital sobre el papel con una línea limpia y clara, en los acrílicos hice lo mismo, pero ahora con manchas de color y contrastes más marcados, y en los oleos hice un transfer sobre la tela con barniz acrílico desde el archivo espejado impreso en laser en cuatro hojas A3. El desarrollo de estos procesos fue el tema de la charla que di en las convenciones de comic Crack Bang Boom de Rosario y San Luis Comicon, en el 2022 y 2023 respectivamente.

Método de trabajo
¿Cuántas horas al día dibujás?
Alrededor de 10 horas por día, a veces un poco más.
¿Cómo es tu rutina de trabajo?
Me levanto temprano, a las 5 de la mañana, un hábito que me quedó de cuando iba al colegio secundario, y lo primero que hago es prender la computadora e irme a tomar unos mates. Luego durante una hora miro los títulos de los diarios, tres páginas de ilustración y pintura, reviso mails y redes sociales, y en YouTube el resumen de algún partido que me interese o de nuevo los goles de Messi.
A las 7 hs, mientras se hace el café hago 20 minutos de estiramientos que me gusta llamar ejercicios, desayuno y sigo trabajando. A las 10 hs paro para tomar mate y picar algo, esto es rápido y sigo trabajando hasta las 12:30 hs hora a la que paro para almorzar mientras veo algún capítulo corto de una serie o 20 minutos de alguna película de ciencia ficción mala para no angustiarme y poder dormir tranquilamente mi siesta de 30 minutos. Al despertar trabajo hasta casi las 17 hs cuando meriendo y salgo a caminar o me preparo y voy a dar clases caminando a mi taller. A las 20:30 hs ceno y entonces con más presencia de ánimo elijo ver una serie comprometida, con algún conflicto bien desarrollado. 23:30 hs ya estoy durmiendo.
Esta es más o menos mi rutina con los cambios lógicos por otras cuestiones ajenas al trabajo.
¿Cuál es tu método de trabajo?
Cambia si es para hacer ilustraciones o pinturas.
Cuando ya hay un tema predeterminado como en una ilustración o una historieta comienzo a juntar documentación sobre los motivos necesarios para desarrollarlo según la primera impresión que tuve de él, pero al mismo tiempo también descargo documentación sobre motivos secundarios que no aparecen, pero colaboran con el tema y me son cercanos, esto me permite hacer variaciones o imágenes más consistentes. Esta es una búsqueda algo indiscriminada y libre a la manera de un brainstorming.
Con el estímulo de estas imágenes comienzo a hacer bocetos digitales que voy numerando y guardando para verlos en conjunto y analizarlos hasta toparme con una imagen que me interese y encuentre prometedora.
Comienzo a desarrollar y definir la imagen atento a que esas promesas se hagan realidad, a esta altura del trabajo me apoyo con documentación más específica y descarto otra que no estoy usando y ocupa lugar. Le doy importancia a la documentación, pero pocas veces copio exactamente una foto, esta información me sirve sobre todo para ver la posibilidades semánticas, expresivas y perceptuales de los motivos que aparecen en la imagen y poder manejarlos.
Completo así un boceto avanzado de una obra que puedo terminar digitalmente o pasarlo a un soporte físico por impresión, calcado o transfer y terminarlo con técnicas tradicionales.
En mis paisajes procedo de otra manera, en general comienzo con pequeños dibujitos lineales con lápiz sobre papel donde con una línea suelta e indecisa voy buscando una configuración que me resulte pregnante y misteriosa, y cuando lo tengo hago un boceto a color digital de la pintura. En este proceso no uso documentación, sino que juego con los motivos idealizados de los paisajes suburbanos que poco a poco fui desarrollando en mis trabajos anteriores. Algunas veces me documento para desarrollar un motivo que me resulte de interés y pueda agregar a la lista para trabajos futuros.

¿Cómo articulas expresivamente tu prolífica carrera de historietista e ilustrador editorial con tu obra pictórica?
Parte del deseo de querer hacer las tres actividades, lo que me lleva a organizarme y predisponerme adecuadamente. Por un lado siempre traté de reservar un tiempo para pintar entre ilustraciones e historietas, tendiendo, en lo posible, a tomar trabajos que me lo permitieran. Por otra parte, la aproximación a la pintura es distinta a la de la historieta y la ilustración. En la historieta trato de representar fielmente el guion estando atento al desarrollo dramático de la historia, y en las ilustraciones intento adaptarme al tema y encontrar la mejor manera de exponerlo, ya sea por las necesidades del encargo o por las que yo me impongo al inventar las propias. En cambio, en las pinturas investigo de una manera más amplia en las posibilidades de una imagen y en qué me gustaría ver, reelaboro los motivos conseguidos hasta ahora haciendo variaciones libres hasta toparme con algo que me impresione.
Si bien cada finalidad tiene sus particularidades, cosa que me permite diferenciarlas y preparar el ánimo de la mejor manera para las necesidades de cada una, no siento que entren en conflicto, ni que haya contradicciones entre ellas, todas son legítimas ocupaciones de un artista que crea imágenes planas.
¿Cuáles son tus influencias? ¿Qué te inspira para pintar?
Los paisajes surgen de mis primeros intereses en la pintura. De adolescente, gracias a unos libros que me regalaron y a la orientación que tenía el taller donde había concurrido, me atraían las pinturas de Sorolla y de Monet, y quería pintar objetos iluminados por el sol para dominar la representación impresionista de la luz. Es así que un par de veces fui a pintar al aire libre, al campo, que en ese entonces quedaba a pocas cuadras de mi casa, del otro lado de la ruta Panamericana. Pintar a la intemperie me resultó desagradable, pero a pesar de lo incómodo de la experiencia, había logrado representar la distancia entre distintos montes de árboles con una correcta perspectiva aérea de la que estaba orgulloso y que sin duda terminó enganchándome con el tema del paisaje. Más tarde, me sentí atraído por los postes de luz, los arboles podados brutalmente y las antenas de televisión, en realidad por cualquier vertical que cortara la horizontal del campo y el perfil de las casas. Intuía que esta interacción tenía un valor simbólico interesante. Junto con ellos presté atención a los cables de luz, los alambrados y las rutas, objetos que se presentan como líneas materiales y concretas que cortan, parcelan y hacen comprensible el espacio ilimitado de la llanura. Al dibujarlas debía usar las líneas de fuga que corren a sus puntos respectivos con esa fuerza hipnótica a la que yo era muy sensible desde el primer momento que me enseñaron perspectiva lineal. Con estos elementos que me eran cercanos, perspectiva aérea, perspectiva lineal, verticales y horizontales, empecé a imaginar paisajes en la comodidad de mi taller sin tener que ir al campo a sufrir el viento que pega pasto e insectos en el óleo fresco.
Jugando con estos paisajes idealizados, dibujé una nube sobre un monte con la misma forma y fue toda una revelación, la unión perceptual de las dos manchas iguales se impuso, independientemente de la ilusión de profundidad que crean las perspectivas, recordándome que la imagen era un plano. El plano siempre se ve, y si se ve hay que pensarlo y administrarlo tanto como la ilusión de profundidad. Fui consciente de esta doble realidad de la pintura, la ilusión tridimensional y su realidad plana, continuamente interactuando entre ellas y generando distintas posibilidades semánticas y expresivas.
Desde entonces manejo estos elementos, mi inspiración viene de explorar durante muchos años las posibilidades de estos paisajes idealizados. De tanto en tanto consulto momentáneamente la realidad y agrego algún motivo nuevo. Ya no pienso en influencias, pero permanece cierto interés por la luz de origen impresionista y cierta valoración simbólica de los motivos que me llevan a crear paisajes con un toque extraño que los alejan de lo cotidiano y me acercan quizás, casi sin quererlo, a las pinturas metafísicas y a la atmósfera de Hopper.

La parte conceptual, el mensaje: ¿surge antes, durante o después?
En el caso de estos paisajes tendría que decir que surge después.
Cuando creo ilustraciones para algún medio, o las hago libremente por mi cuenta, parto de la idea que necesito o quiero representar, en estos casos lo conceptual es anterior a la imagen, pero en las pinturas comienzo de otra manera. No hay ningún concepto que me preocupe al comienzo, solo empiezo a mover líneas para construir grupos de formas, configuraciones planas, hasta que alguna agrupación me resulta interesante. En este caso lo primero es cómo se percibe el plano, el aspecto perceptual de la imagen, luego considero cómo empatizo con las verticales, horizontales y diagonales que se forman, lo que entiendo como el aspecto expresivo, e inmediatamente después la conciencia de estar ante un paisaje enrarecido, con un contenido artificial a pesar de la descripción naturalista, lo que sería el aspecto semántico, o la parte conceptual.
Es difícil separar claramente estos tres aspectos porque siempre están presentes en las formas artísticas, pero la búsqueda de una imagen mediante el juego y la reflexión comienza en mis paisajes con configuraciones lineales antes que con el contenido.
Esto se dio así desde mis primeras obras, aunque ahora creo que no es muy conveniente, hay un gran salto entre un boceto lineal y las superficies coloreadas de la pintura, por eso últimamente estoy partiendo de bocetos comenzados como agrupaciones de manchas.
Lo Sublime
Hablános de lo Sublime en tu obra
Creo que lo sublime aparece en mis pinturas, aunque de una manera especial. Por un lado, busco representar la extensión, un espacio comprensible e ilimitado, algo que consigo gracias a la perspectiva focal, una técnica que siempre me interesó y que se adecúa perfectamente al paisaje pampeano, ya que la línea de horizonte está continuamente presente y las líneas de fuga se materializan en nubes y alambrados. Esto me acerca a los temas tradicionales de lo sublime, donde algo muy grande o muy poderoso nos amenaza e intimida para luego superar esta sensación negativa con el alivio positivo de sabernos a salvo y disfrutar de la gimnasia emocional que nos brinda la imagen.
Pero por otra parte aparece una segunda intención en mis pinturas, las configuraciones planas. Estas se instauran perceptualmente por semejanza, proximidad o continuidad de dirección, contradiciendo la ilusión de profundidad e imponiendo el espacio plano de la obra para crear una imagen de un realismo extraño, de tono metafísico.
Y es esto lo que me lleva a lo sublime del modo en que lo entiendo, que no es a la manera de una gimnasia emotiva, como lo describe Burke, sino una experiencia de sensibilidad metafísica como lo define Kant. A partir de este filósofo interpreto lo sublime como la experiencia de una obra en la que nos sentimos amenazados, confundidos, asqueados, o por el medio que sea nos enfrente directamente a un cuestionamiento profundo, existencial, metafísico. Y como no tenemos respuesta para este interrogante, la obra y la realidad a la que pertenece se nos niega. Mientras que la belleza nos desliza por la claridad de lo inteligible hasta hacernos descubrir y creer que la obra y todas las cosas tienen sentido, lo sublime nos exige una respuesta que no tenemos y se nos cierra el camino del sentido, constituyendo esto el momento negativo de la experiencia. Pero luego de este simulacro de colapso universal, descubrimos que no quedamos reducidos a nada, que nos reconocemos como una voluntad libre, independiente y superior a todas las cosas, y a la causalidad mecánica que las gobierna, lo que constituye el momento positivo de lo sublime.
La convicción profunda de que las cosas tienen sentido, como se da en lo bello, es una idea de la razón, independiente de la experiencia sensible. Y la suposición de que somos libres que se da en lo sublime, lo respalda el reconocimiento del imperativo moral que es otra idea de la razón. Es así como la razón, con sus ideas absolutas, dan un aura de necesidad y universalidad a una imagen particular por las experiencias estéticas de lo bello o lo sublime, que es lo que más valoramos en el arte.
Aun a riesgo de hacer un énfasis incómodo quería terminar la explicación de lo que es para mí una aspiración, hacia dónde van mis intentos, y de cómo me explico estas ideas. Creo que la cosa es por ahí. Entiendo que mis pinturas van por esta vía, con el choque entre un realismo descriptivo contra una composición de configuraciones ajenas a él, intento generar un extrañamiento que se viva como cierto cuestionamiento metafísico. Creo que es una apelación sutil, que está en el límite, puede suceder que el cuestionamiento no surja y que el paisaje se encamine en una búsqueda de sentido que lo aleje de lo sublime para orientarse hacia una posibilidad de belleza. Por esto supongo que manejo un “sublime débil”.

¿Cuáles son tus metas, o a qué te gustaría llegar con lo que hacés?
Mi meta es llegar a hacer una obra de arte, crear una cosa que merezca llamarse así. Mientras tanto continúo intentándolo en varios proyectos que me ocupan actualmente.
Desde hace dos años me dedico a la realización de un gran comic book de 186 páginas, el libro está terminado y ahora estoy haciendo los ajustes finales. Es la adaptación a comic de un guión cinematográfico para una película que se hará más adelante, y que seguramente protagonizará el guionista. Estoy muy entusiasmado con este proyecto, fue un trabajo muy exigente porque estuve a cargo de todo, el diseño de los personajes , la adaptación, el dibujo y el color, espero se publique pronto en EEUU.
Por otra parte, quiero continuar produciendo ilustraciones pinup para Zenescope y otras editoriales similares, y para una segunda subasta de originales en Catawiki, estos trabajos en grafito se reunirán luego en un libro a publicarse en Italia.
Por último, retomar mi producción de pinturas continuando con el cambio de enfoque que logré en mis trabajos más recientes y de las que tengo varios bocetos pendientes.

Palabras finales a modo de cierre
Primero, muchas gracias a Entusiasta Gallery por esta oportunidad de mostrar mis pinturas. Y para los más jóvenes una recomendación, terminen los dibujos, no los dejen a medio hacer, porque recién entonces te das cuenta de lo que sos capaz.

